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Redefiniciones acerca de virtualidad, presencialidad y presencialidad remota

La cuarentena obligatoria, dispuesta en el contexto de la pandemia por Covid-19, forzó a la virtualidad al sistema educativo en general y a las universidades en particular. Esa experiencia compleja dejó como saldo un debate respecto de las modalidades de enseñanza. 

En todo el país, y en base a líneas rectoras que se han planteado desde el Ministerio de Educación de la Nación, surgen una serie de preguntas en torno a la virtualidad, la presencialidad y las opciones de “presencialidad remota” que aparecen como posibilidad, luego de esos casi dos años en que la relación docente-alumno fue mediada por una pantalla. 

El Sistema Institucional de Educación a Distancia (SIED) de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), ya validado por CONEAU, encara este proceso de debate e institucionalización de cambios en marcha. La tarea es desarrollada por una comisión conformada por representantes de las políticas académicas y de los equipos de informática de las cuatro facultades de la Universidad y del Rectorado, ámbito coordinado por el Arq. Adrián Stur. 

La Secretaria Académica, Esp. Rosana Ramírez, resumió el proceso en marcha: “Antes de la pandemia la educación a distancia era una cosa, después fue otra cosa. Las decisiones que se tomaron de emergencia nos llevaron a la virtualidad, a la educación mediada por la tecnología y eso pone en jaque todo lo que se venía pensando y trabajando. Hoy se ponen en discusión todas las categorías, la presencialidad y la virtualidad”. 

Stur, por su parte, precisó que “esto no sucede sólo en UADER sino a nivel nacional”. “Ya está hecho el planteo desde el Ministerio que hoy pone en discusión esto de la presencialidad, la virtualidad, qué rol juega cada una y qué tan diferente es el aula virtual del aula presencial”, contó.

Lo que se demostró con la virtualidad es el enorme factor de inclusión que supone. Fue muy importante el volumen de estudiantes que pudieron retomar sus estudios con la virtualización y esto supone un enorme desafío que se presenta a nivel nacional y también para nosotros, en UADER. Es un enorme potencial que se abre para la propuesta de la Universidad”, jerarquizó Stur el trabajo en marcha. 

Tenemos la experiencia de la carrera de Guía de Turismo, totalmente virtual, con la participación de estudiantes de todo el país”, destacó el Coordinador del SIED que dijo que “nos dio herramientas pedagógicas para la virtualidad que son importantes para la conformación de los objetivos que establece el docente en cada una de sus cátedras”. 

Condiciones

Stur dijo que la Comisión a su cargo, que tuvo su primera reunión en junio, asume “este desafío que viene de la mano de organizar y sistematizar cada una de las experiencias que hemos tenido a lo largo de dos años para darle una conformación mucho más estructurada dentro de la Universidad”. 

En la actualidad están determinadas las condiciones de virtualización que pueden llegar a tener las distintas carreras, con aprobaciones institucionales. Hoy, pueden funcionar con hasta un 30% de virtualidad. En propuestas de entre un 30% y hasta un 50% de virtualidad se requiere la intervención del SIED. “Lo que estamos definiendo ahora es qué es presencialidad, qué es virtualidad en función de la posición que expresa CONEAU que apunta que el aula virtual puede ser considerada presencialidad si se cumplen determinadas condiciones”, apuntó Stur. 

Eso ha sido una revolución”, resumió Ramírez y valoró las posibilidades que se abren a partir de aquí. “Fue una gran oportunidad para algunos completar sus estudios a partir de la virtualidad, ya que con la pandemia se mostró la desigualdad que existía con mucha crudeza. Para muchos fue la posibilidad de quedarse en sus pueblos, no pagar alquiler y seguir estudiando aun en un contexto en el que la vida escolar, familiar, laboral se concentraba toda en un mismo lugar”.  

Los docentes se adaptaron rápidamente, se reinventaron, hubo una respuesta inmediata para seguir con el vínculo pedagógico. Hubo una continuidad, hubo voluntad de aprender”, destacó la Secretaria Académica que, tras ese balance, volvió a los lineamientos que plantea CONEAU: “Aparecen nuevas categorías y la posibilidad de una presencialidad remota que pone en cuestión el aula como sede, el aula localizada, para pensar un aula remota, un espacio remoto para compartir”, planteó.

El aula ya no es solamente física. Es también virtual si cumple determinadas condiciones. No debe faltar el contacto y la relación entre docentes y estudiantes y la relación entre estudiantes entre sí. Para esto cumplen un rol fundamental los foros de debate y el uso de distintas herramientas didácticas que existen, como pizarrones comunitarios. Esta aula extendida se va a contar como presencialidad”, resumió Stur. 

Todo esto aún no se ha plasmado en normativas respecto de educación a distancia. La normativa vigente es de 2017 pero los lineamientos planteados hacen suponer que terminarán por regularse estas nuevas premisas. Para el SIED, se tratará de “hacer un seguimiento, un proceso evaluativo permanente y un control” de la experiencia de virtualidad bajo estos nuevos cánones.