08/12/2022

Interrogantes, desafíos y replanteos en cuarentena

¿Qué hacer cuando lo cotidiano se ha quebrado? ¿Cómo gestionar el tiempo? ¿De qué forma estructurar el día? ¿Cómo organizar la agenda de trabajo en el hogar? El aislamiento social preventivo suscita interrogantes, desafíos y  replanteos para transitar este tiempo.

“Es difícil dar pautas generales porque en algunos aspectos todos estamos pasando cosas similares, pero a la vez todos las pasamos de una forma distinta, porque nuestras situaciones de vida son diferentes”, expresa la psicóloga Adriana Beade, docente de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) en las cátedras de Salud Pública, Salud Mental  y Teoría Psicoanalítica, de la Licenciatura en Psicología de la Facultad de Humanidades Artes y Ciencias Sociales.

En este sentido, la profesional destaca algunas de las situaciones de vida en la que esta pandemia ha encontrado a los diferentes grupos poblacionales: “Algunos vivimos solos, otros tenemos familias numerosas, otros tenemos espacios pequeños en casa, otros tenemos mucho espacio, hasta demasiado. Además de esas circunstancias, está el hecho de que todas las personas somos absolutamente diferentes: la construcción de subjetividad que está en relación con las estructuraciones del aparato psíquico de cualquier persona, más todos los componentes emocionales, culturales, relacionales, las defensas que hayamos podido o no edificar en términos psíquicos a lo largo de la vida o mientras se estructura el aparato psíquico: todas son cosas que hacen que vivamos las circunstancias de modo altamente singular”.

Cotidianeidad rota y construcción de soportes

Hecha esta salvedad, en relación a por qué es tan difícil hablar de generalidades, Beade agregó que “la idea de estructurar el tiempo, puede que sea algo que a todos nos venga bien. Sobre todo porque la emergencia sanitaria fue algo que nos cayó de un modo abrupto y no tiene que ver sólo con la poca o mucha información que tengamos”.

“La cotidianeidad sostiene todo el edificio psíquico de una persona: desde el niño que dice ‘entro a primer grado’ a los docentes que estamos con todo el trabajo previo al inicio del año lectivo, o el almacenero que tiene que enviar la lista de proveedores. Todas estas pequeñas cosas signan nuestro sostén identitario cotidiano de qué somos, qué hacemos en la vida, que seguramente no es la esencia del ser pero son aspectos importantes que sostienen la realidad psíquica y nuestra esencia”.

De esta forma, organizar el día, es un recurso que tiene que ver con armar los soportes identitarios que quedan rotos por la abrupta irrupción en la vida cotidiana de esta cuarentena obligatoria, que es una decisión de prevención de salud para los argentinos. “Cuando quedan rotos esos soportes, es importante construir otros para sostenernos en términos psíquicos. Lo vamos a hacer con la realidad de cada uno, la realidad interior que es diferente en cada uno y la realidad del grupo conviviente”, detalla.

“En términos genéricos es importante estructurar el día, para hacer ciertos ordenamientos que quedan rotos, y no para ordenar en términos de productividad, para poder hacer más cosas”, aclara la docente.

Aislamiento  y solidaridad

En su reflexión, Beade agrega que “otra cosa que provoca además este disloque emocional, no es sólo la rotura de los sostenes cotidianos, sino lo que podemos percibir como una amenaza: el miedo a contagiarnos, a que desarrollemos la enfermedad. Esto es humanamente comprensible y nos cueste entender que el aislamiento es una medida preventiva. Este aislamiento no sólo guarda características de prevención y cuidado con nosotros mismos, sino también con los otros de mi entorno emocional, ciudadano y nacional. Esta puede ser una pausa, una apertura de otras reflexiones que puede traernos la situación de emergencia sanitaria: que quede sacudida hasta la más profunda raíz este privilegio del individualismo que hacen los tiempos históricos y culturales que vivimos.  Los seres humanos necesitamos la cercanía del otro y a veces perdemos la perspectiva de que no hay posibilidad de supervivencia individual y colectiva sino es en solidaridad y en lazo social con el otro”.

Desafíos

“A todos se nos abre como desafío algunas de estas cosas: habitar las 24 horas del día el espacio de la casa, que no es algo que hagamos habitualmente. Los adultos estamos mucho tiempo fuera, incluso estamos muchas más horas con compañeros de trabajo que con la propia familia. Podemos pensar estas cosas en el mejor de los sentidos como un desafío. A los que somos docentes se nos ha planteado el desafío de trasmitir y de enseñar, la pasión y el arte que nos habita. Es el desafío de cómo nos contactamos con aquellos de quienes somos docentes de modos poco convencionales, por lo menos para la mayoría. Quizá para los estudiantes, sea distinto, como muchos son jóvenes viven la virtualidad de modo más cotidiano y natural de quienes pertenecemos a otra generación».

La situación es dispar, única, diferente y las respuestas emocionales también son en respuesta a lo particular de la situación, que en absoluto hay que patologizarlas. “Por ahí escucho que alguien dice ‘no tengo ganas de nada, no tengo fuerzas, me parece que estoy deprimida’; me parece que a la situación de cuarentena la estamos atravesando con un tono vital bajo, con pocas energías, puede ser no una depresión sino la respuesta emocional que demos para elaborarla”.

“Es importante cuidarnos entre nosotros, cultivar aquellos lazos sociales que hacen del otro un hermano, un amigo, alguien amado, aunque me sea un desconocido. Este incidente particular que es la pandemia, como todas las circunstancias de la vida, tiene un inicio y va a tener un final, no vamos a seguir toda la vida encerrados así”.

Una ley y el rol del Estado

“Como soy docente de salud pública, salud mental, me siento en la obligación de señalar que afortunadamente tenemos en nuestro país una ley que para el mundo es de avanzada, la Ley Nº26.657 de Salud Mental. Es un marco normativo que centra todo el tratamiento en evitar situaciones de encierro. Por mucho tiempo, para quienes padecen algún tipo de sufrimiento psíquico particularmente difícil, la sociedad ha propuesto el aislamiento como tratamiento. Por suerte los marcos regulatorios que tenemos en la actualidad restringen el encierro como una medida absolutamente única y extraordinaria. Para la salud mental de nadie el encierro es un tratamiento deseable. Esta cuarentena nos pone a todos en la circunstancia de percibir que efectivamente es así, que el encierro más bien atenta contra la salud mental, no la colabora, no la mejora. Las rutinas de organizar el tiempo son  justamente para aliviar la sensación de encierro y aislamiento”.

Finalmente, Beade expresó su beneplácito acerca de la existencia del Ministerio de Salud. “Recuperar el rol rector en relación a directivas y a políticas de salud desde el Gobierno Nacional, es algo importante para pensar la salud, no sólo en términos individuales, sino poblacionales. Elogio al ministro Gines González García y al Ejecutivo que han tomado medidas integrales. Los interesados en los sistemas sanitarios, le vamos a dedicar mucho tiempo de estudio a cómo estamos atravesando esta pandemia. Me parece que es magistral como se está abordando en términos de políticas públicas”.

Producción: Secretaría de Comunicación | comunicacion@uader.edu.ar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.