30/01/2023

Locro en barrio Maccarone de Paraná por el 1º de Mayo

Las Prácticas Educativas Territoriales siguen abriendo puertas para la articulación de estudiantes y docentes de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) con las organizaciones de la comunidad.

Este 1º de Mayo se plasmó el trabajo mancomunado entre la Comisión Vecinal del Barrio Maccarone en Paraná y la Facultad de Ciencias de la Gestión (FCG). Estudiantes de tercer año de la Tecnicatura en Gerenciamiento Gastronómico concluyeron su Práctica Educativa Territorial (PET) cocinando para gran cantidad de personas en la Escuela «María Reina Inmaculada», en calle Eloísa Paniagua.

Allí completaron la cocción de un locro, guiados por docentes y acompañados por representantes de la vecinal que preside Jesús Gómez. A las 13, luego de tres horas al fuego, estuvo listo el tradicional plato, y se realizó la entrega de 180 porciones entre los vecinos de la zona.

El día anterior se habían cumplido varias horas de trabajo previo en el Centro de Estudio Gastronómico Estudiantil de la Universidad (en el Campus). Allí, un primer grupo de estudiantes cortó la verdura, realizó un primer hervor de las carnes, el maíz y las legumbres. La carne para el locro fue donada por la empresa La Porca, con la decisión de sumarse a la jornada de trabajo conjunto entre la facultad y el barrio.

Vínculos

El Rector de UADER, Abog. Luciano Filipuzzi, pasó a saludar a los estudiantes, el sábado, en el Centro de Estudio Gastronómico, junto al Vicedecano de la FCG, Prof. Román Scattini; y el Subsecretario de Integración y Cooperación, Lic. Raúl Rousseaux.

El domingo 1º de mayo, Filipuzzi también acompañó la jornada en Maccarone, conversó con los representantes de la vecinal con quienes proyectó nuevas iniciativas a desarrollar en conjunto, en ese populoso barrio de Paraná. Estuvo también el Decano de la FCG, Cr. Carlos Cuenca; el Secretario de Bienestar Estudiantil, William Vernackt; y la Secretaria Económica Financiera del Rectorado, Cra. Andrea Blasón.

“Con estas actividades buscamos un estudiante más vinculado a una sensibilidad social distinta, un estudiante que no se olvide de dónde proviene, que recuerde que estudió en la Universidad Pública”, enfatizó Filipuzzi que destacó la idea surgida de una alumna de Gerenciamiento Gastronómico de idear un “calendario patrio” de comidas para compartir en distintos puntos de la ciudad, junto con la comunidad.

“Eso es fortalecer el aprendizaje en busca de un perfil de profesional más solidario, más comprometido, que aprende y que comparte saberes con la comunidad”, insistió el Rector que subrayó el aporte de La Porca porque “queres ser parte del desarrollo de la provincia y para esto el rol de las empresas es fundamental”. “Valoramos mucho que nos acompañen, que colaboren y se sumen a propuestas como esta”, añadió.

“Espero que esta experiencia les sea muy productiva -les dijo a los estudiantes-. Con estas Prácticas Educativas Territoriales buscamos salir un poquito de lo teórico, salir del aula, tener contacto con lo social. Tenemos un 80 por ciento de estudiantes que son primera generación de universitarios en familias trabajadoras. Queremos que cada uno de ustedes tenga presente siempre que pasó por la Universidad pública y gratuita. Esta experiencia deja una semillita. Después ya no se olvida que hay que devolver algo al territorio”, aseveró.

Jesús Gómez celebró la visita al barrio de los estudiantes y docentes de la FCG. Dio detalles de la realidad social y económica de la vecinal y mencionó que compartir un locro con los vecinos será “un modo de celebrar la recuperación de algunos puestos de trabajo, aunque siempre en la informalidad”.

Contó que entre los vecinos “la pandemia implicó la pérdida del trabajo en verdulerías, en puestos ambulantes de comida, de garrapiñada, tortas fritas, barriletes en el Patito Sirirí, en el Parque Urquiza”. “Los vecinos quedaron sin un mango y recién hoy están empezando, despacito, a remontar, a salir adelante”, argumentó en favor de la celebración en conjunto.

El encuentro fue también un intercambio de recetas. La docente, Vanina Schrooh, tuvo en cuenta que para el locro hay variantes, aportes, saberes aprendidos y transmitidos de generación en generación. “Con este plato aprendemos la preparación en serie, para grandes cantidades lo que implica otras herramientas, otros aprendizajes. Y de a poco fuimos llegando a una receta”, dijo.

“Cada uno trajo la versión que se hacía en su familia, fuimos intercambiando hasta que logramos unificar criterios siempre teniendo en cuenta lo que nunca cambia: el favor dulce, con calabaza o zapallo, el laurel y las patitas de cerdo que dan un sabor extra que no se reemplaza”, concluyó Schrooh.

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