04/02/2023

El valor de la Universidad Pública en un emotivo testimonio

Aracelly Gallego Cruz integra el listado de 87 egresados de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (FHAyCS), sede Concepción del Uruguay, que tuvieron su acto académico de colación el 8 de noviembre.

La particularidad de su historia y trayectoria como estudiante de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) es que nació en Colombia; que pudo cursar y concluir su carrera por la gratuidad de la Universidad Pública en la Argentina; y por acciones de bienestar que le hicieron posible llegar a obtener su título de Profesora en Geografía.

En la ceremonia, realizada en el Salón de Actos de la sede, hizo uso de la palabra para brindar un agradecimiento al derecho a la educación superior libre y gratuita que garantiza el país y la provincia.

“En una relación de varios años, la facultad nos ha dado herramientas que nos permitirán aspirar a construir un futuro mejor”, dijo la egresada que remarcó que la promoción entregó “tiempo, ganas e ideas en el afán de construir, junto con compañeros, compañeras, docentes y personal administrativo, lo que desde hace casi ya diez siglos se ha osado en llamar Universidad”.

Comparó la tradición argentina, en materia de educación superior, respecto de otros países latinoamericanos. “La educación, que es el símbolo de igualdad y posibilidad, aunque cueste creerlo, también puede crear y/o profundizar las diferencias”, advirtió.

“En algunos países hay niños y jóvenes que no pasarán por una escuela y mucho menos por la Universidad; en otros, el costo de ingresar a instituciones que ofrecen educación de calidad es tal, que genera diferenciación y segregación y supone para ellos un posicionamiento social del que difícilmente podrán salirse. Yo, en algún momento, al igual que muchos colombianos, fui perdiendo la esperanza de entrar a una Universidad ya que allí la educación es pública pero no es gratuita. El costo de estudiar es tal, que la educación, en vez de un derecho, se transforma en un privilegio”, cuestionó Aracelly que reflexionó: “Cuántos René Favarolo, cuántos Mario Bunge, cuantos César Milstein se perderán para la humanidad por culpa de esta absurda segregación que contribuye a mantener el statu quo en algunas latitudes”.

Contención

Contó que cuando llegó a vivir a Concepción del Uruguay, con su familia, tuvo conocimiento de las opciones que la UADER ofrecía para la formación docente, campo en el que además “se han instrumentado actividades de extensión, investigación y acompañamiento”.

Destacó especialmente la ayuda que en su caso fue la existencia del jardín maternal para las estudiantes madres. “Sin este acompañamiento yo no hubiera podido sostener las cursadas y no estaría aquí disfrutando de este momento. Agradezco de todo corazón al personal del Jardín Aromitos por el cuidado profesional y, ante todo, la calidad humana, la contención y el apoyo que le brindan a nuestros hijos y a nosotros mismos”.

Trascender y aportar

Dijo que “en los imaginarios de muchos latinoamericanos, los argentinos son reconocidos por su ferviente resistencia y lucha por los derechos sociales, por los conquistados y por aquellos que pretenden conseguir”. En este marco, interpeló a los presentes: “No bajemos la guardia y luchemos para sostener la educación pública que garantiza mayores y mejores oportunidades para las personas. Las pequeñas diferencias no deberían alejarnos del objetivo común, ni impedirnos ver las prioridades de nuestra sociedad”.

Para Aracelly, “la educación abre las mentes, expande los “territorios” y atraviesa las “fronteras”. En la Universidad se iniciaron luchas que reivindicaban los derechos de las minorías; los estudiantes se levantaron en contra del oscuro futuro que deparaba para ellos el despotismo; muchos perdieron la vida para darnos, a nosotros, una oportunidad más”.

“Un día, una gran amiga me hizo pensar sobre si la Universidad pasó por mí o yo pasé por la Universidad; reflexioné y no pude llegar a una conclusión. Quizás se trate de una relación complementaria, de una torre de Babel que no caerá”, graficó la egresada. “La Universidad es una Babel en la que cada uno de nosotros es personaje y ladrillo, y en la que la misión de unos es sostenerla, la de otros, permitir que voces diversas se entiendan y en la que las personas que hablamos lenguajes diferentes, aprendamos a usarlos para mejorar la condición humana. La Universidad es una torre eterna. El conocimiento nos sobrevivirá y nos sobrevivirán estos edificios en donde se lo crea y se lo enseña, esperamos que haciéndose cada vez más grandes”.

 

Fuente y foto: FHAyCS.

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