30/01/2023

El rap y una familia

Doce adolescentes y jóvenes vivenciaron como un espacio de contención y de producción artística al taller de rap y freestyle de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER). El espacio se desarrolló en Club Fournier y el jueves 16 de diciembre, en el patio del Rectorado, los participantes recibieron sus certificados y tuvieron su escenario para actuar ante el público.

Fue en el marco del cierre de los talleres que coordina el coordinador del departamento Cultura de UADER, Ignacio Koornstra, oportunidad en la que se presentó también el Coro de la Universidad, dirigido por Jesús Galliussi; una puesta teatral, resultado del taller que se desarrolló durante el año; y una exposición de historietas realizadas por niños en el marco de otro de los espacios promovidos desde el área, dependiente de la Secretaría de Integración y Cooperación con la Comunidad y el Territorio.

Leo y Micaela contaron su experiencia en el taller de rap y freestyle. Leo se acercó al taller en busca de raperos, para ofrecerse como productor, rol que supone hacer las bases, los ritmos, los arreglos vocales. “Me gusta el rap, me gusta mucho. Vine al taller para ofrecerme como productor pero acá estoy. Al final pude soltarme y arrancar con el freestyle”, dice orgulloso.

Leo tiene una discapacidad visual pero no encuentra ninguna dificultad en llegar al escenario para buscar su diploma. Cuando lo cita la locutora para presentarse en el estrado, lleva plegado su bastón blanco en un puño.

No le hace falta ponerlo a funcionar. Sus compañeros lo acompañan abrazado y Leo elige confiar en el rap, en su gente. Leo tiene 20 años. Y un amigo que le propuso acercarse al taller que no sería tal y cual es si no estuviera la docente a cargo, Gabi Zonis. Así lo asumen sus integrantes.

Micaela aclara: “Yo no hago rap. A mi me gusta escribir y me gusta cantar, pero todavía no me he largado. Canto en casa”. La joven tiene 23 años. Se acercó al taller para acompañar a su hermano Facundo que aparece como el rapero más experimentado del grupo.

“Él necesitaba apoyo, contención. Y decidí acompañarlo. No se animaba a ir solo aunque hace rato que anda con el rap y el freestyle”, cuenta. Es que en su familia son “muy unidos” así es que no sólo fue ella sino también otra hermana. Los tres hoy son parte del espacio de creación y contención.

“Este taller nos dio un lugar, nos dio amistades nuevas. La profe me ayuda a escribir, a soltarme. A mi me gusta la poesía, la rima. Pero me faltaba que Gabi nos dijera que los problemas que tenemos son normales, que somos adolescentes, que todos tenemos una historia para contar, algo para decir”, rescata Micaela y se le humedecen los ojos claros, bien cerca de un rosario tatuado, oscuro, en su mejilla.

“Gabi hizo que nos larguemos. Todos podemos crear. Todos podemos decir cosas. Y así como Leo se largó yo también me puse a escribir. Gracias a ella. El taller se termina hoy pero hoy somos familia. Vamos a seguir juntos, en una plaza, en mi casa, haciendo rap freestyle”, valora Micaela.

Su mamá trabaja de noche y ella se ocupó de los hermanitos más chicos. Terminó la secundaria, en una institución nocturna. Le quedaron pendientes un par de materias. Hoy se dedica a las artesanías. Hace aros de porcelana en los ratos libres y planea radicarse en Rosario.

Agradece que la Universidad brinde el espacio: “Es muy importante. En mi barrio, Barrio Consejo, hay muchos chicos con problemas. Y no hay lugares de contención. Hoy estamos mejor, porque aprendimos a escribir, a cantar, a expresarnos. Somos familia. Queremos estar juntos y freestalear”.

Territorio

Mauricio Klaus, presidente del Club Fournier, rescata la experiencia de la institución que conduce. “Tuvimos el placer de realizar este taller junto a la UADER, en las instalaciones del club”, dice y cuenta que “a través de la música, los participantes buscan contar su experiencia”.

“Ha sido muy gratificante, muy satisfactorio. Sobre todo, notar que las personas que concurren lo hacen con mucho amor, mucho respeto, mucho compromiso y solidaridad. Sienten la música y a través de esto quieren contar lo que les sucede”, describe Klaus.

“Agradecemos a la Universidad por recorrer este camino. Es por ahí, ser parte del territorio, generar estos espacios”, dice y augura “que podamos seguir trabajando juntos, invitando a más chicos y chicas y que se forme un gran grupo”.

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