04/02/2023

«El jardín tuvo que aggiornarse a los cambios tecnológicos»

“Inocencia. Avidez por el conocimiento. Ganas de jugar y de descubrir”. Esos rasgos que observó en los primeros niños y niñas con los que empezó a transitar su profesión de maestra jardinera hace más de 20 años, son los mismos que vislumbró hace unos meses cuando recibió a quienes empezaron el ciclo lectivo 2020.

Lorena Luna, de ella se trata, es docente de Nivel Inicial desde hace 24 años. Aunque en sus comienzos hizo suplencias breves en otras escuelas (en los jardines de la escuelas paranaenses «25 de Mayo» y «Sarmiento») prácticamente toda su carrera docente como maestra jardinera la realizó en la Escuela Normal «José María Torres», institución emblemática de la educación argentina que funciona, desde hace dos décadas, bajo la órbita de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (FHAyCS-UADER).

“Creo que hoy la gran diferencia es que en nuestras salitas, en nuestros jardines, en nuestros hogares; tenemos niños muy tecnológicos y es por eso que la escuela y el jardín han tenido que aggionarse a estos cambios e incorporar artefactos tecnológicos con los cuales ellos puedan interactuar. La tecnología forma parte de nuestra cotidianeidad y la escuela no puede quedar al margen de eso”, dice Lorena.

El desafío docente en tiempos de aislamiento

“Durante el presente período lectivo en una de las etapas más importantes para nuestro nivel, que es el inicio, se decreta este aislamiento social preventivo y obligatorio. En este período los alumnos se van familiarizando con el espacio, conocen a la docente, a sus pares y sobre todas las cosas, formamos vínculos”.

En ese sentido, la docente explica que no fueron pocos los interrogantes que se les presentaron a ella y sus colegas: “¿Cómo seguir? ¿Qué estrategias utilizamos para garantizar a nuestros alumnos el derecho de educarse? Fueron algunos de los interrogantes que nos planteábamos en las escuelas. El trabajo mancomunado con colegas, directivos y el acompañamiento de la Secretaría de Escuelas de la facultad, fue fundamental para poder continuar en esta etapa, para hacerles llegar a nuestras familias las propuestas didácticas pedagógicas, lo cual hacemos a través de grupos de WhatsApp, Facebook, mediante reuniones por Zoom, grabamos videos para nuestros alumnos, enviamos audios y de esta forma la familia nos devuelve utilizando el mismo medio las producciones de ellos”.

Vocación y compromiso

El Día Nacional de los Jardines de Infantes y del Docente de Nivel Inicial se instituyó en homenaje a Rosario Vera Peñaloza, quien dedicó su vida a la enseñanza y dejó una huella imborrable en la educación del país. “Estudió acá en Paraná y fue una gran educadora, muy reconocida por sus estudios y el desarrollo de la educación preescolar, también por su búsqueda, por brindar a los niños una formación integral. Durante su vasta trayectoria nos dejó un legado muy importante que es el conocimiento a través del juego y de la exploración”, evoca Lorena.

Al repasar su propio camino, considera que la vocación como docente siempre estuvo latente: “Una vez finalizados mis estudios secundarios, la primera opción era el Profesorado de Educación Física, que por una cuestión de traslado y demás no pude terminarlo, solamente cursé unos meses el primer cuatrimestre y abandoné. El año siguiente, pensé en esta, que fue la mejor opción para mí, estudiar como maestra jardinera. En esa época existía el Instituto, me anote y desde el primer momento que pisé la Escuela Normal, me di cuenta que quería ser Maestra Jardinera, dedicarme a los niños”.

En este sentido, la vocación docente la invitó a nuevos desafíos: “Después nuevamente estudié pero ya para los más grandes el Profesorado en Educación Tecnológica. Es decir que a lo largo de mi vida la docencia ha sido y es mi vocación. Hace 24 años que ejerzo esta profesión. Prácticamente toda mi carrera docente como maestra jardinera la realicé en la Escuela Normal. Esta institución significa muchísimo para mí. He visto pasar muchas compañeras que ya se han jubilado, directivos, alumnos que ya son profesionales y otros que tengo en la secundaria”, concluye.

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