08/12/2022

Activar derechos en el territorio

De abril a agosto del presente año, a través de instancias virtuales y algunas actividades presenciales cuidadas, se desarrolló en Paraná la Diplomatura de Extensión en Cuidados Comunitarios de las Infancias, un espacio de formación destinado a referentes de merenderos comunitarios de la capital provincial.

La propuesta conjugó la acción y el compromiso articulado del Movimiento Evita Entre Ríos; la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER); el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación (a través de la Secretaría de Economía Social); y el Ministerio de Desarrollo Social de Entre Ríos. 

Las partes involucradas habían rubricado un convenio a principios de este año para poner en marcha esta diplomatura, que fue planteada en un total de 150 horas, basada en el paradigma de la educación popular y con la finalidad principal de reconocer y legitimar saberes construidos a partir del trabajo cotidiano.  

Del cursado participaron 40 personas de los merenderos “Corazón contento” de barrio El Morro, “Semillas del Corazón” de Anacleto Medina Sur, “Sonrisitas del Oeste” de Brisas del Oeste y “Sonrisitas” de Antártida Argentina (Puerto Viejo). Cuatro participantes compartieron aspectos de su experiencia en esta capacitación.

La Universidad en el barrio para romper los esquemas

Tahiel Manavella tiene 24 años, estudia en UADER la licenciatura en Artes Visuales, es tatuador y promotor de salud; y está involucrado en el merendero “Sonrisitas del Oeste”. 

La experiencia de la diplomatura para mí fue algo innovador, jamás había pensado que se pudiese realizar algo así fuera del ámbito académico y me pareció espectacular que se puedan romper un poco los esquemas y algunos estigmas y prejuicios”, dice sobre la presencia in situ de la Universidad en el contexto barrial.

Al grupo en general creo que este espacio nos va a ayudar a visualizar mejor y entender la importancia de la tarea que realizan los merenderos, el rol que asumimos en el barrio con las infancias y las familias, en cuanto a poder desde allí ser actores de cambio utilizando las herramientas que ya tenemos sumando otras más específicas que nos brindaron”, repasa a propósito del cursado. Agrega: “Todos los contenidos fueron interesantes, como la importancia del juego, la parte médica, los derechos, educación sexual integral” y confiesa que “nunca había escuchado hablar de la interculturalidad, eso me fascinó, no tenía idea de que había comunidades de pueblos originarios viviendo hoy en la provincia y me encantó conocer, aprender de otras culturas y que eso se piense como un espacio de reconocimiento de las identidades en las infancias”.

Tahiel cierra su relato remarcando el hecho de que “la UADER llegue hasta un espacio barrial” con lo cual la diplomatura “da un salto para que el trabajo de los merenderos se conozca y que otras personas puedan ayudar, ya que es una red que hay que sostener”.

Una nueva visión del trabajo

Leonela Castro, de “Semillas del Corazón”, con sus 24 años considera que “la diplomatura fue un proceso enriquecedor porque me sirvió para profundizar en algunos temas conocidos y también tener una nueva visión acerca del trabajo con las infancias, dándome herramientas necesarias para esa tarea en el merendero”.

La joven valora los contenidos de los módulos “porque cada uno me sacó muchas dudas” y destacó especialmente el abordaje del “grooming, sobre lo cual no conocía mucho y fue muy importante aprenderlo”.

Para Leonela, quien antes de la diplomatura “de UADER sólo sabía que era un lugar donde podías estudiar diferentes carreras”, una de las maneras de ayudar al merendero donde ella brinda su tiempo, “es brindar charlas en la ludoteca acerca de educación sexual integral, para una mejor atención a los chicos”.

Contención más allá de un alimento

Para Cristian Leiva, de “Corazón contento”, la diplomatura “me ayudó a darme cuenta que lo que realizamos, más allá de brindar una copa de leche o una comida, es un trabajo de contención; a partir de dar un alimento generamos un vínculo con los chicos y sus familias”.

Valora esta experiencia como “algo hermoso, plasmar en un papel las tareas que realizamos nunca se me había pasado por la mente, esto de cursar es muy lindo porque me hace sentir que estoy estudiando”. Es que Cristian siempre tuvo la idea de llegar a la Universidad, “pero por distintas circunstancias, por trabajo, no pude terminar el secundario y de más grande pensé que sería más difícil retomar; por eso agradezco a la diplomatura por acercarme de este modo a la Universidad y hacerme dar cuenta que no es tan difícil, porque estoy muy contento y con la idea de terminar y hacer una carrera”. 

Sobre los contenidos, dice que “me interesó mucho el módulo de nutrición y alimentación saludable, para poder repensar las comidas que damos” y confiesa que “nunca había escuchado de los pueblos indígenas que fueron desplazados de sus tierras”.

Para terminar, Cristian considera que “las instituciones pueden dar una gran ayuda acercándose a los merenderos y haciendo un relevamiento de las necesidades que tenemos”, teniendo en cuenta que “la pandemia reflejó las carencias de educación y salud de los sectores más humildes y muchas veces se necesita la ayuda del Estado en lo que es alimentación y recreación”. En cuanto a las personas, “pueden colaborar con donaciones, pero también enseñándole a sus hijos a que ir al merendero no es algo malo, que pueden ir a compartir algo con otros y hacer sentir que no son excluidos a quienes asisten por necesidad”.

Una experiencia de crecimiento

Por último, Tanya Scubin tiene 31 años, se desempeña en el merendero “Sonrisitas” y trabaja en la Fundación CRESCER. “Para mí la diplomatura fue una gran experiencia de crecimiento, tanto en lo personal como para el trabajo, ya que aquí tenemos un programa que realizamos en territorio”, expresa.
Particularmente, ella se mostró interesada en el módulo de ESI “porque aprendí muchas cosas desde otra perspectiva”. Y califica como un “logro increíble” que la Universidad “llegue a los barrios, ya que me parece de suma importancia que todos puedan tener acceso a una formación”. Por eso, señala que “es una muy buena forma de ayudar esto de dar herramientas de aprendizaje en el territorio”.

VER MÁS: Culminó el cursado de la Diplomatura (Desarrollo Social ER)

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