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Uso libre y opcional del lenguaje inclusivo

El Consejo Superior de la UADER aprobó para todos los ámbitos de la institución, la posibilidad de modificar algunos aspectos de la lengua en virtud de hacerla más igualitaria y reflejar las identidades de género. En más de diez universidades públicas ya se adoptaron medidas en este sentido.

En su penúltima reunión ordinaria del año, el Consejo Superior de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) aprobó el uso libre y opcional del lenguaje inclusivo en todos los ámbitos de la institución.

La propuesta fue elevada inicialmente por la consejera superior por el claustro administrativo, Lic. Vanesa Cuello, con la idea de solicitar la aprobación en el ámbito de la Licenciatura en Administración y Gestión Universitaria (LAGU), carrera destinada exclusivamente a trabajadores de la UADER.

Los consejos directivos de la Facultad de Humanidades, Artes y Ciencias Sociales (FHAyCS) y de la Facultad de Ciencia y Tecnología (FCyT), ya habían avanzado en el mismo sentido, aprobando y reconociendo el uso del lenguaje inclusivo en cualquiera de sus modalidades, en todas las producciones académicas orales y escritas realizadas por estudiantes de pregrado, grado y posgrado. En el caso de la FCyT, además, se hizo extensivo a los integrantes de todos los claustros y allí se elaboró la primera Guía de Lenguaje No Sexista.

Al tramitar esta propuesta en el máximo órgano de cogobierno, la Comisión de Asuntos Académicos consideró la posibilidad de extenderla hacia todos los ámbitos universitarios, valorando los antecedentes en el sistema universitario y en consonancia con las políticas de género propias que se impulsan desde la UADER.

En plenario, el Consejo Superior resolvió entonces la aceptación en esos términos: uso libre y opcional del lenguaje inclusivo en cualquier ámbito de la UADER.

Qué es el lenguaje inclusivo

«Como todo lo social, el uso de la lengua también está atravesado por relaciones de poder, por lo tanto, las disputas en torno a sus posibles variaciones es un asunto político», señala Marita Novo, profesora en Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de Río Cuarto.

En esta línea, el lenguaje inclusivo, manifestado a través del uso de la E, @ o X, cumple la función política de desnaturalizar la prioridad otorgada a los varones y el dualismo hetero-centrado que anidan en la lengua castellana.

Por lenguaje inclusivo se entiende a la propuesta de modificar algunos aspectos de la lengua, en particular aquellos que reflejan la identidad de género de las personas, para hacerla más igualitaria, asumiendo que existe una cierta correlación entre el género gramatical y el género como rasgo identitario socialmente construido. El propósito es visibilizar las identidades de género no binarias (por ejemplo: queer) y poner en pie de igualdad las binarias (masculino y femenina).

En 1990, la UNESCO elaboró el documento «Recomendaciones para un uso no sexista del lenguaje», en cuya introducción establece que «el lenguaje no es una creación arbitraria de la mente humana, sino un producto social e histórico que influye en nuestra percepción de la realidad. Al transitar socialmente el ser humano las experiencias acumuladas de generaciones anteriores, el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y determina nuestra visión del mundo».

Por ende, «los prejuicios sexistas que el lenguaje transmite sobre las mujeres, son el reflejo del papel social atribuido a éstas durante generaciones (…) Los mensajes que el lenguaje sigue transmitiendo sobre ellas, refuerzan su papel tradicional y dan una imagen de ellas relacionada con el sexo y no con sus capacidades y aptitudes, intrínsecas a todos los seres humanos».

Por otra parte, en 1994 la Convención Nacional Constituyente en Argentina, develaba la necesidad de poder correrse del masculino totalizador y empezar a nombrar a la mujer.

En los últimos años, en el campo popular surgió como expresión el uso de la E en los sustantivos, para ponerle cuerpo a las identidades no binaries hasta entonces borradas del imaginario social o mencionadas como masculinas o femeninas.

Asimismo, el sistema universitario nacional viene adoptando medidas que reconocen el lenguaje inclusivo y anteceden la resolución adoptada por el Consejo Superior de la UADER:

  • La Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de La Plata aprobó en 2017 el uso de los morfemas e, x y @ tanto para la escritura como para la oralidad. Allí se realizó el Primer Congreso de Lenguaje Inclusivo del país.
  • La Universidad Nacional de Río Negro dio el puntapié inicial en 2017, al plantear el rechazo al lenguaje sexista y ser la primera en incorporar «perspectiva de género y erradicación de violencias directas e indirectas de género» en su estatuto.
  • La Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, de Chubut, aprobó en su Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales el lenguaje inclusivo en exámenes, trabajos prácticos, tesis, monografías y cualquier actividad académica que involucre la escritura.
  • «El lenguaje con el cual nos comunicamos y relacionamos comporta sentidos que reflejan desigualdades entre los géneros, naturalizando la segregación, discriminación o exclusión», dice una resolución de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, que autorizó el lenguaje inclusivo.
  • En la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Rosario, además de aceptarlo en trabajos académicos, se exhorta a usarlo en la comunicación institucional.
  • En la Facultad de Educación de la Universidad Nacional de Cuyo, se fundamenta el reconocimiento del lenguaje inclusivo en «asegurar los derechos a la libre expresión». «Es la vida social la que construye las regularidades del lenguaje que luego eleva a normas; normas que son susceptibles de ser reinterpretadas y modificadas expresando la potencial construcción y manifestación de sujetos políticos», dice en esa unidad académica la directora del Instituto de Educación de Sexualidad y Derechos, Marta Abate, citando a la filóloga Teresa Meana Suárez.
  • Resoluciones similares que autorizan e institucionalizan el uso optativo del lenguaje inclusivo y no discriminatorio, se han adoptado también en dos facultades de la Universidad Nacional del Centro, en la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional del Nordeste, en la Facultad de Salud de la Universidad Nacional de Entre Ríos, y en las universidades nacionales de Córdoba, Mar del Plata, Avellaneda y General Sarmiento. También el prestigioso Colegio «Mariano Acosta» de la ciudad de Buenos Aires.