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Una apuesta por la accesibilidad

El proyecto «Playas Inclusivas» ejecutado por la UADER desde 2015, que implicó el diseño de una silla de ruedas anfibia bajo supervisión del IPRODI, repercutió en nuevos desafíos en torno a tecnologías y discapacidad. Un miembro del equipo repasó el recorrido de la iniciativa.

Bajo la dirección del Bioing. Aníbal Sattler, el equipo del Departamento Tecnologías para la Salud de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (FCVyS-UADER), trabaja desde hace varios años en el Proyecto «Playas Inclusivas», cuya idea principal se basa en la construcción de una silla de ruedas anfibia para facilitar el acceso a balnearios y zonas de veraneo de personas con discapacidad motriz.

Alberto Canavelli es uno de los integrantes del equipo del mencionado espacio. En conversación con la Secretaría de Comunicación de la Universidad, repasó la iniciativa y se refirió a nuevos desafíos que se abrieron a partir del desarrollo de las primeras sillas y de modelos y propuestas similares en la provincia.

¿Cómo surge la iniciativa de la silla de ruedas anfibia?

«Entre el Departamento y el Instituto Provincial de Discapacidad (IPRODI) mantenemos una relación muy fluida a través de la cual vamos desarrollando diferentes acciones y proyectos vinculados a accesibilidad. En 2015 ambas instituciones encaramos la idea de construir sillas de ruedas anfibias para instalar en distintos balnearios de la provincia. Así fue que elaboramos este proyecto denominado Playas Inclusivas que fue presentado en la Convocatoria Tecnologías para la Inclusión Social del Programa Consejo de las Demandas de Actores Sociales (PROCODAS) del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCyT)».

¿Con qué financiamiento se cuenta y en qué etapa del proyecto se encuentran?

«El Ministerio financió un total de $69.600 para materiales, insumos y servicios de terceros, como tornería y soldadura, y un canon de la Unidad de Vinculación Tecnológica para administración de fondos. Asimismo, la Universidad aporta recursos humanos e infraestructura. El proyecto comenzó a ejecutarse a mediados de 2017 y vamos cumpliendo con las diferentes etapas previstas. La primera unidad se entregó en el balneario de Valle María a comienzos de este año y actualmente estamos finalizando otras sillas».

¿Cómo fue el proceso de desarrollo del modelo de silla y cuáles son las características del mismo?

«El diseño estuvo a cargo de la Universidad bajo la supervisión del IPRODI, los materiales fueron adquiridos en la ciudad de Paraná, todo lo utilizado es de origen nacional con el objetivo de que puedan estar al alcance ante cualquier eventual rotura o necesidad de mantenimiento. Se trabajó en el desarrollo de una silla de bajo costo que a su vez mejore las prestaciones de productos similares ofrecidos en el mercado. La característica principal es que son anfibias, permiten flotar. La capacidad máxima es de cien kilos y cuentan con dos flotadores, material de lona para el asiento, respaldo y apoya pie, caños redondos y pintura metálica. La unidad puede plegarse, lo que facilita su transporte y almacenamiento al final de la temporada».

¿De qué manera está previsto que se distribuyan las sillas?

«La iniciativa contempla la construcción de cinco sillas que serán entregadas al IPRODI en comodato. Desde el organismo provincial se coordinará con distintos municipios para la instalación, buen uso y conservación de las sillas, con el asesoramiento de la unidad ejecutora de la Universidad, tal como ocurrió con Valle María».

¿Qué repercusiones ha tenido el proyecto?

«El objetivo del proyecto es el turismo inclusivo, desde la Universidad aportamos nuestro granito de arena al acceso pleno a las playas de todas las personas. El censo 2010 indica que un 12,9% de la población sufre algún tipo de discapacidad. Muchas veces no pueden visitar ni disfrutar las playas, sobre todos quienes tienen dificultades motoras. La accesibilidad es un tema que hay que trabajar muchísimo. Estas unidades forman parte de un plan de accesibilidad, se necesitan muchas otras cosas, como baños y rampas. Hemos hecho baños portátiles, que pueden ser utilizados también en balnearios. Estamos muy orgullosos porque hemos recibido muchas felicitaciones y mensajes de la gente. Nos entusiasma que esto se replique y estamos abiertos a seguir trabajando con distintos municipios. Este año tenemos que ejecutar tres proyectos vinculados a discapacidad, así que estamos trabajando mucho. Actualmente estamos desarrollando una grúa para piscinas tipo carro que permite acercar a la persona hasta el borde de la piscina y ahí hacemos el traslado a la unidad. Seria como una especie de rampa, permite remplazar la rampa».

Además de Canavelli, integran el proyecto por la Universidad Jorge Cuesta y Leandro Planas.

Producción y fotos: Secretaría de Comunicación | comunicacion@uader.edu.ar