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Ser enfermera: Vocación, formación y profesión

El 12 de mayo es el Día Internacional de la Enfermería, conmemorando el nacimiento de Florence Nightingale, creadora de la carrera profesional. Una docente de la FCVyS-UADER, donde se forman enfermeros/as universitarios/as, reflexiona sobre los desafíos de esta profesión, más aún en el contexto actual de pandemia.

El  Día Internacional de la Enfermería se conmemora el 12 de Mayo, recordando el nacimiento de Florence Nightingale, quien dedicó su vida al cuidado de personas enfermas. Si bien nació en Florencia (Italia), Nightingale se formó en Inglaterra, por ello es considerada enfermera y escritora británica, considerada precursora de la enfermería profesional moderna.

La efeméride, además de la evocación histórica, genera la oportunidad para reflexionar acerca de los desafíos de esta profesión, -más aún en el contexto actual de pandemia-, el recorrido y la vocación de quienes la eligen.

Una historia

“Mi mamá es enfermera -ya jubilada hace mucho por incapacidad debido a problemas de salud- y siempre desde que era una niña me impresionaba que ella sirviera a la gente en cualquier momento del día, acudiendo al llamado, a fin de cuidar pacientes de cualquier edad y nivel económico. La gente la amaba, hasta ahora la recuerdan”, expresa Stella Maris Duerto, quien siguió los pasos de su mamá y ha transitado sus propios caminos.

Duerto es enfermera egresada en 1998 de la Escuela Superior de Enfermería: “Aún no existía la UADER”, agrega. Su camino de formación continuó en distintas universidades y su trayectoria laboral-profesional la ha encontrado en diferentes ámbitos: “Soy licenciada en enfermería egresada de Universidad Nacional del Litoral. Soy magister en salud mental egresada de Universidad Nacional de Entre Ríos.  Me desempeño desde el año 1998 en el Hospital Escuela de Salud Mental, y hace tres años estoy como Jefa del Departamento de Enfermería del Hospital, asimismo, soy docente de la Facultad de Ciencias  de la Vida y la Salud –donde además soy consejera directiva- de la Universidad Autónoma de Entre Ríos, en dos materias específicas de la carrera de licenciatura en enfermería: Enfermería en Salud Mental (Comunitaria) y Enfermería en Salud Mental y Psiquiatría”. También su vida ostenta otro título: “Tengo dos hijos adolescentes de 13 y 14 años, Abigail y Danilo. Estoy casada hace 15 años”.

Durante todo este tiempo, ha sobrellevado momentos difíciles y otros de mucha satisfacción: “En mi caso particular el momento más difícil de mi carrera como enfermera fue allá por 2001, en la época de los federales. Trabajaba en el hospital y en un geriátrico y estaba estudiando en Santa Fe para homologar el título terciario. Se estudiaba en el Hospital José María Cullen. Fueron momentos muy duros porque el cobro de los diferentes trabajos en su mayoría era en bonos federales y no podía acceder ni siquiera al supermercado. Siendo, con mi mamá ya jubilada, el único sostén de la casa resultó muy duro”.

Asimismo, destaca que son muchos los momentos satisfactorios que puede recordar: «Que la Dra. Carina Muñoz me convocara para ser ayudante de su cátedra en la facultad; que con mucho esfuerzo me recibiera de licenciada teniendo dos bebés, impulsada por ella; que titularizara en el HESM luego de nueve años como suplente; que dictara clases en Villaguay en una extensión áulica de la facultad; que me convocaran de la Dirección del hospital para cubrir al director en sus vacaciones, y quedara a cargo del mismo por unos días (siendo la primera enfermera en ese rol); que me recibiera como magister en salud mental  (la primera enfermera magister en la historia del HESM); que estuviera como enfermera a cargo de la coordinación general de un servicio de internación (Unidad geronto-psiquiátrica), por lo general los servicios de internación están a cargo sólo de médicos. Por mencionar algunos momentos bellos y significativos de mi historia”.

Visibilización y resignificación

“Creo que Enfermería ha ido creciendo profesionalmente y ocupando espacios de conducción o gestión que le han permitido avanzar como disciplina y como ciencia. No se ha quedado sólo en ‘el hacer’ sino que ha trabajado en ‘el ser’. En mi tesis de posgrado, sobre ‘Significaciones del cuidado enfermería según la perspectiva de los usuarios del hospital Escuela de Salud Mental’, en una de las conclusiones escribí que ‘el enfermero/a se convierte en garante de su profesión’, dicho de otro modo, ‘el hacer enfermero’ no puede escindirse del ‘ser enfermero’”.

Al ser consultada acerca de la resignificación de la tarea en el escenario actual, Duerto expresa: “Creo que no son los episodios como guerras, catástrofes, pandemias, los que impulsan la tarea misma de enfermería, sino que la visibilizan. Digo esto porque muchas veces para el imaginario social, los enfermeros somos meros colaboradores del médico, que sólo hacemos inyectables o controlamos la presión, como prácticamente únicas tareas de nuestra profesión, mientras que en el avance que hemos tenido en estas últimas décadas (gestión, docencia, investigación), uno entiende que tenemos autonomía en lo que realizamos, y que en la medida que nos formamos permanentemente, estamos a la altura de las circunstancias, sean estas las más caóticas que nos puedan suceder, como la del actual escenario mundial”.

Ansiedad, angustia y temor

Consultada sobre los principales desafíos que hoy debe enfrentar quien se desempeña en esta profesión, Duerto considera que “el principal desafío hoy por hoy es trabajar con la ansiedad, la angustia y el temor que nos ha generado muy probablemente a todos, el Covid-19. Digo esto, ya que como han salido en las redes sociales y los medios periodísticos estos últimos meses ‘quédate en tu casa, yo no puedo’, ha sido de algún modo el transitar de cada día de aquellos que nos ocupamos de cuidar de otros, seamos enfermeros o médicos especialmente. Si alguien me pregunta cómo me he adaptado este tiempo a estos cambios, debo decir que lo que cambió fue que mis hijos quedaran en casa, porque yo nunca dejé de ir a trabajar al hospital, en los días que llevamos de cuarentena. Cuando menciono la ansiedad, es por lo que genera la construcción de protocolos, gestión y administración del recurso humano de enfermería, de los elementos de protección personal, creación y equipamiento de sala de aislamiento para posibles casos de Covid-19 en pacientes con padecimiento mental, internados del hospital escuela; largas horas de capacitación por zoom. Estos son algunos de los factores estresantes de estos últimos meses, en mi caso personal, a los que he tenido que enfrentarme. La angustia y el temor son generados por la incertidumbre”.

Poner en valor

Respecto de si la pandemia cambiará en algo el modo de desarrollar la actividad, Duerto expresa que sí. “En el caso del funcionamiento institucional de los enfermeros en el HESM debo decir que esta crisis mundial nos obligó a reorganizarnos y que muchas de estas nuevas formas, llegaron para quedarse. Modalidad de atención en la guardia nocturna de los enfermeros; los cuidados del cuerpo, tanto del paciente como del propio; actualización permanente de protocolos; redistribución del personal de enfermería, entre otros cambios que se implementaron y que han sido muy favorables para la atención en estos tiempos de crisis. Agradecida en un punto por las crisis, porque son oportunidades para crecer”.

Finalmente, al ser consultada sobre si percibe que el actual contexto ha cambiado la percepción que tiene la sociedad de quienes se desempeñan en esta profesión, considera que “no sé si ha cambiado la percepción, creo que se ha puesto en valor la tarea que realizamos los enfermeros a diario, cuidando de las personas, casi invisiblemente, y que hoy en el mundo se realiza un reconocimiento a esta profesión que tan feliz nos hace a los que la ejercemos con amor, con pasión y con formación y aprendizaje constante”.