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«La virtualidad debe ser virtuosa»

La socióloga Dora Barrancos fue la primera invitada a un ciclo de entrevistas por Instagram que organiza la UADER, para reflexionar sobre las nuevas prácticas que se presentan frente a la emergencia sanitaria. En una conversación con el Rector, que se transmitió en vivo por la red social, entre otros temas la militante feminista habló de las propuestas equitativas en materia de género y las decisiones sobre salud que encara el gobierno nacional.

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La Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) puso en marcha un ciclo de entrevistas por Instagram, con el objetivo principal de aportar a la reflexión sobre las nuevas prácticas sociales que se presentan frente a la emergencia sanitaria.

La propuesta, denominada «UADER en un café con vos», tuvo su primera cita el jueves 23 de abril (transmisión en vivo por la red social), con la socióloga, investigadora, historiadora y referente de la militancia feminista, Dora Barrancos, quien conversó y respondió preguntas del Rector de la casa de estudios, Bioing. Aníbal Sattler.

«Esta pandemia es un imprevisto, una suerte de asalto, sobre todo porque vamos por el mundo conjeturalmente; era una situación altísimamente imprevista», señaló la invitada en el inicio de la charla.

«Para las gobernanzas y para los seres humanos de carne y hueso, ha sido así. En mi caso, no dejo de subrayar que más allá de ese azoramiento, fue muy sabia, oportuna y sensata la actuación del presidente Alberto Fernández», agregó.

Sobre su experiencia personal del confinamiento en casa, la especialista indicó que «me propuse desalojar cualquier hebra de tono depresivo, lo cual es fundamental, despojarme de cualquier conato de tiniebla».

Se refirió a «obligaciones pendientes» en la producción de textos de investigación y artículos para «una colección muy bella que está trabajando en una historia de la literatura en relación a las posiciones feministas», ante las cuales el encierro obligó a decir «bueno, no se puede perder ni un día más».

En términos sociales, Barrancos consideró que este «imprevisto» de la pandemia «ha desalojado presunciones y presupuestos que se habían tornado monocordes», en un marco de «cierta estabilidad que habían alcanzado varias experiencias del mundo neoliberal».

«Ha quedado al descubierto la brutalidad muy exponencial de la desigualdad humana», dijo la investigadora y comentó de otro trabajo suyo que se va a publicar: «Se llama ‘El regreso del futuro’ y pone en sintonía la expectativa de futuro con la grandes rupturas de la humanidad, sobre todo en el siglo XIX, que abre expectativas al capitalismo pero también a todas las posibilidades de contestación».

Porque «cada vez que hubo una oportunidad regenerativa, una necesidad de resistir el orden injusto, se pensaba en la transformación radical de la sociedad; sólo que en este caso (hoy) presupongo que será una gran oportunidad, en este regreso de futuro, de horadar también el sistema patriarcal».

Ante la intervención del Rector sobre los nuevos desafíos y los diferentes modos de construcción de vínculos, sociales y pedagógicos, que propone la virtualidad, y también los nuevos modos de cuidado, Barrancos señaló que «estamos frente a un desafío que requiere mucho de la creatividad; hay lugares y paisajes comunes, reiteración de prácticas, pero desde luego no pienso que vayamos a tener modificaciones completas de nuestras costumbres de cuidado, autocuidado y cómo cuidad a nuestros semejantes».

Enfatizó en que «mi preocupación es, ya se sabe, cómo cuidamos a las mujeres, a las otredades de los patrocinios vertebrales. Este desafío ha sido mi empeño académico en los últimos 25 años y también mi militancia. Y tiene cierta centralidad en mi militancia política, de cómo cuidar a las congéneres y a todas las configuraciones de las otredades sexosociales que han padecido humillaciones pavorosas».

En particular sobre la práctica docente, expresó que «la virtualidad debe ser virtuosa; una virtualidad que arraigue el propósito de hacer más digna la vida humana». Desde el punto de vista de la pedagogía, de la transmisión de conocimientos, «estas formaciones virtuales son formidables; si bien no hay nada más maravilloso que el vínculo directo, humano, la virtualidad nos permite llegar a muchas más personas en extensión democrática del conocimiento, y en este punto radica el aspecto más positivo que tiene».

Hizo hincapié en «las nuevas generaciones, que están muy vinculadas a la expresión virtual; para les jóvenes la experiencia más corriente, la que los interpela y más les llega, es esta experiencia de la virtualidad. No podemos negarnos a los beneficios que tiene, por la democratización que implica».

En este punto, Sattler se preguntó cómo hacer para llegar «a los que no estamos pudiendo llegar; cómo llegar a todos, todas, todes en esta situación tan compleja».

Barrancos dijo al respecto que «me hubiera sido imposible comunicarme con tantísima gente hoy si no fuera por este tipo de herramientas. Soy parte de una generación añosa para la cual la amigabilidad con estos medios es muy reciente, pero no hay que tenerles pavor».

En este sentido, recordó que «en los ’60 había posiciones intelectuales con cierto recelo hacia los medios, el pensamiento crítico prefería los grafitis y las opiniones redundaban en una postura muy conservadora respecto a lo tecnológico». Pero considera que «no hay que ser conservador en ningún aspecto de la vida, en esto tampoco».

En otro momento de la entrevista, Sattler mencionó una conferencia de Barrancos donde ella hablaba de «no emparentar aislamiento con soledad» y ponía el acento en que «si salís para pedir auxilio, no estás incumpliendo con la medida».

La entrevista respondió: «Hay un equívoco según el cual el aislamiento significa una concatenación de circunstancias solitarias, pero lo cierto es que el confinamiento nos reúne a las familias, bien avenidas o mal avenidas. Sobre esto, sabíamos que era una conjetura que se tenía que ver un cierto incremento de violencia doméstica sufrida por mujeres y otredades, y por los más débiles».

A propósito de ello, «quiero sostener que hay que forjar una relación activa con el mundo, con otras mujeres, estar unidas con las identidades en esta multiplicidad, porque nuestra obligación es abrazar de manera virtual para que efectivamente el aislamiento no signifique posición subjetiva de soledad, no pensar ‘esto me pasa a mí sola, la humillación es mía’. Esa no puede ser la idea de estar aislados, soles. Hay que volver a pensar en términos más reflexivos; lo personal es político, como dice una vieja malla de significados en el feminismo».

Y fue contundente con su idea: «Lo que nos pasa debe ser comunicado inmediatamente, hay situaciones límites y para pedir ayuda no hay dique ni cuarentena que se imponga. Se sale y se pide auxilio. Uno de los decretos presidenciales hizo expresa alusión a esto. Se puede ir con otra persona a hacer la denuncia».

Sattler reflexionó sobre el hecho de que la pandemia llevó a las escuelas a trabajar de otra manera y esto implicó que las familias deban hacer su colaboración diaria, además de las tareas de cuidado y las habituales domésticas. «Esto ¿no implicó además una profundización de la carga sobre las mujeres?», indagó.

La socióloga consideró que «cuando el confinamiento termine tendremos la oportunidad de saber mejor qué es lo que estuvo pasando en los hogares». Ella tiene la hipótesis de que «las cargas no se repartieron de manera paritaria, más allá de la domesticación que tuvieron en este tiempo muchos varones. Hay tareas para la mujer, una vez más, no obstante la presencia continuada del compañero o marido».

Sin embargo, «creo que puede existir un quiebre de esta posición en las generaciones más jóvenes, habría que indagarlo. Es probable que en hogares más jóvenes durante este ciclo haya sido más paritaria la carga».

En esta línea, Barrancos habló de «un empeño enorme en esta nueva gobernanza por generar políticas que atenuen la sobreresponsabilidad que no tiene retribución económica y se hace por abnegación. Hay un conjunto de leyes en este sentido».

A solicitud del Rector, la invitada hizo una evaluación de las decisiones políticas que se tomaron desde diciembre a la fecha, «sobre todo pensando en qué hubiera pasado con la continuidad de un gobierno neoliberal en Argentina» o viendo el caso de Brasil.

«Es inimaginable la catástrofe que hubiera sido con la perspectiva sacramental del mercado. Tendríamos la pandemia sobreinstalada en un país cuya población de gente mayor es una circunstancia muy clara de nuestra demografía», dijo.

Añadió que «esa población mayor podría haber sido arrasada al haberse extinguido el Ministerio de Salud; todo esto habla a las claras del retroceso que implicó en inversión en salud, y pasó lo mismo en ciencia y técnica, un área en la que hay un florecer de expectativas».

Por otra parte, no dudó en afirmar que «hay un sincero compromiso de Alberto Fernández con relación a ir con toda celeridad con propuestas equitativas para les generes en este país. El nuevo ministerio es una expresión muy robusta pero también hay empeños renovados». Y consideró que el presidente «es muy sincero cuando dice que está aprendiendo mucho y apunta a atender todas las equidades, las sociales y las de género».

Para finalizar, Sattler valoró el optimismo y la «alegría» de Dora Barrancos, a quien agradeció «profundamente por haberte sumado a esta idea que surgió de un grupo de trabajadores y trabajadoras de la Universidad, y fue creciendo, con el objetivo de reflexionar y sentirnos un poco mejor».

La invitada cerró manifestando que «puede resultar naif lo que digo, pero el pensamiento reaccionario se da muy bien con el pesimismo; y hay que apostar a salir de esto con una nueva configuración de pactos de interacción humana».

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