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La jubilación que deberá esperar

Marisa Espíndola, licenciada en Enfermería, docente y consejera de la UADER, demoró su retiro laboral -que le llegó justo cuando en Entre Ríos aparecía el primer caso de coronavirus- para afrontar la situación de emergencia desde su puesto en el Hospital "San Martín" de Paraná. Su decisión y su experiencia de 35 años, fueron puestas en valor por el portal Red/Acción, que fundó Juan Carr.

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La evocación del Día de la Enfermería, que se conmemoró el 12 de mayo, motivó la llegada a Entre Ríos de un cronista de Red/Acción, portal fundado en 2018 por el impulsor de Red Solidaria, Juan Carr, con el fin de darle prioridad “a la cobertura de temas sociales y un lugar protagónico a la participación ciudadana”.

Para el medio digital, un modo de distinguir la labor de los y las enfermeras fue poner de relieve una historia particular. En este caso, la de Marisa Espíndola, con 35 años de ejercicio en la profesión, en el área de Enfermería del Hospital «San Martín» de Paraná y con una reconocida trayectoria como docente y consejera superior de la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER), en el ámbito de la Facultad de Ciencias de la Vida y la Salud (FCVyS).

“La enfermera que postergó su jubilación para enfrentar al coronavirus”, lleva por título la nota que relata que “Marisa Espíndola lidera el departamento de Enfermería del principal hospital de Entre Ríos y decidió seguir en su puesto cuando le confirmaron el primer caso de Covid-19. Lleva 35 años de servicio y también se ocupa de formar enfermeros y enfermeras, una profesión que en el país escasea”.

“Después de 35 años, faltaban apenas 8 días. Marisa Espíndola había comenzado a trabajar como enfermera en el Hospital San Martín de Paraná a los 19 años y ahora, a los 53, saboreaba su jubilación. La noche del 12 de marzo, cuando atendió el teléfono, sus planes comenzaron a cambiar”, relata la nota. En la entrevista, la consejera reconoce que llegó a la carrera de Enfermería un poco sin pensarlo y que “a los pocos meses, al iniciar las prácticas en el San Martín, sintió que la enfermería era lo suyo”. Desde 2006 está al frente del área de Enfermería del hospital.

Desde ese rol, el 10 de marzo de este año, había comenzado a diagramar con su equipo cómo enfrentarse a la pandemia que, estimaban, golpearía la zona en abril. Para entonces, ella ya no estaría: en febrero había salido su jubilación y el 20 de marzo sería su último día. Su sucesora ya estaba designada.

“Sentí la convicción de quedarme y ayudar”, recuerda Marisa en la nota con Redacción sobre ese 12 de marzo, cuando la llamaron del hospital. Habían recibido un paciente proveniente del exterior, el primer caso sospechoso de Covid-19 (días después, sería el primer caso confirmado de coronavirus de la provincia).

Georgina, una enfermera de 26 años, entraba de guardia a las 22 y recién al día siguiente le contarían que debía capacitarse para atender casos de Covid-19. Marisa le avisó por WhatsApp que en los próximos minutos debería tratar al paciente que se creía que tenía el virus. 

Cuando abrió la aplicación, Marisa contempló por unos instantes la foto de perfil que Georgina tenía con su hija y pensó: “¡Qué responsabilidad tener a una madre en la línea de acción!”. Esa noche acompañó la guardia desde el teléfono y, claro, no durmió. 

“Ella estaba sola, uno a uno, con el paciente. Esa noche me tocó emocionalmente”, admite.  La vida de Marisa aún gira en torno al hospital. “No era el momento de reiniciarse luego de una gestión que venía de hace tanto tiempo”, justifica. 

Así, su jornada de 7 a 15 se extendió hasta 12 horas diarias y 7 días a la semana. Al volver a casa, donde vive con su esposo (lleva 34 años de matrimonio) y 2 de sus 3 hijos, hace una escala en un espacio de aislamiento para disminuir el riesgo de contagio. “Todos tenemos algo de miedo”, admite. Su jubilación esperará, al menos, hasta que pase el invierno.

Motivos y realidad

El 12 de mayo se conmemora el Día Mundial de la Enfermería: es el aniversario del nacimiento de Florence Nightingale. En 2020, además, se cumplen 200 años del natalicio de la italo-británica considerada precursora de la enfermería moderna. Por ello, la Organización Mundial de la Salud declaró este el Año del personal de Enfermería y Partería.

En la Argentina, los enfermeros escasean: en 2018, según un informe de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) había 4,24 por cada 10 mil habitantes, cuando la OMS señala que se necesitan 23.

“Se ha invertido mucho en formación en los últimos años. Pero muchos enfermeros que se forman luego no son empleados”, analiza Espíndola en la entrevista. “Tengo muchos alumnos que luego se van del país porque encuentran afuera mejores condiciones laborales”, explica a partir de su experiencia como docente.

“Los sueldos son bajos y hay enfermeros que trabajan 16 horas por día. Esto afecta a su salud psicofísica”, cierra.

¿Podría haberse enfrentado mejor la pandemia con más enfermeros? Marisa es cautelosa: “Trabajar en esta situación depende de tres patas: se necesitan recursos humanos, pero también hay que formarlos y tener los insumos necesarios”. Pero advierte: “Hay muchos enfermeros que, por necesidad, trabajan en un hospital y también en un geriátrico y esto aumenta mucho el riesgo de contagio”.

Como jefa de Enfermería, Marisa es la responsable de 400 personas, entre enfermeros, enfermeras y otros empleados del sector. “Mi trabajo es hacer de nexo entre el enfermero operativo y aquello que necesita para atender al paciente”, explica. Desde su experiencia, en 2018 publicó junto con colegas el manual de normas y organización de un departamento de enfermería de calidad.

En estas últimas semanas, su labor debió adaptarse a nuevas realidades. “Teníamos que ajustarnos antes de que fueran 100 los casos”, cuenta Marisa. El Hospital «San Martín» posee una guardia exclusiva para pacientes con Covid-19. “Hubo que reformular los espacios físicos, adaptarlos para tener en aislamiento a los pacientes, planificar la cantidad de insumos y las tecnologías necesarias y capacitar al personal”, sintetiza.

Cuidarse para cuidar

En estos días, el concepto de grupo se revalorizó. “Si no pensamos en equipo, ponemos en riesgo a las personas. Cada uno debe hacer su trabajo para disminuir la posibilidad de un contagio”, analiza Marisa. Y se conmueve por “la capacidad de adaptación y resiliencia” que los trabajadores de la salud muestran en estas situaciones.

Además, ciertos aspectos del trabajo cambiaron. La rutina habitual del enfermero comienza con el pase de guardia y un informe de cómo evoluciona al paciente y qué cuidados o tratamientos deben darle. Pero, también, en pacientes con Covid-19 se revaloriza el social: “Acá el aislamiento es total, el enfermero es su único contacto, tanto para cuidarlo como para contenerlo emocionalmente”, explica Marisa al portal de Juan Carr.

A su vez, “hoy pasa algo inusual: el enfermero debe pensar primero en protegerse (con equipos especiales) antes que en asistir al paciente”.  Marisa sabe que es parte de una responsabilidad suprema: “Hoy somos el equipo que la sociedad necesita para cuidarlos”.

En la FCVyS-UADER se puede estudiar Licenciatura en Enfermería en las sedes Paraná y Concordia, una carrera presencial de cinco años. En ambas localidades, asimismo, con tres años semipresenciales se puede obtener el título de Enfermero/a Universitario/a.

Fuente y fotos: Red/Acción.