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Historias de orgullo, dedicación y sentido de pertenencia (2)

A propósito del Día del Personal Administrativo, Técnico-Profesional y de Servicios de la UADER, que se celebra el 27 de junio, la Secretaría de Comunicación comparte tres testimonios que articulan el hogar, el trabajo y el estudio. El segundo de ellos, de Viviana Acosta (Secretaría Económico Financiera, en Rectorado).

En coincidencia con el Día del Trabajador Estatal en la provincia de Entre Ríos, la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) conmemora el 27 de junio el Día del Personal Administrativo, Técnico-Profesional y de Servicios Generales.

Este año la fecha se presenta en un contexto particular, extraordinario, donde el funcionamiento institucional se viene dando en el marco de las medidas determinadas a partir de la emergencia sanitaria, con lo cual gran parte del personal «no docente» se encuentra cumpliendo sus tareas desde sus hogares.

Así, desde sus hogares, trabajadores y trabajadoras de la Universidad en distintas áreas de Rectorado, convocados por la Secretaría de Comunicación, compartieron testimonios sobre su experiencia y algunas reflexiones a propósito de la fecha.

Articulando historias, conjugando el hogar y el trabajo, rememorando sus propios recorridos anclados en el camino de los 20 años de la UADER; Viviana Acosta es la segunda invitada.

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“Comencé en la Universidad a los 19 años, casi toda mi vida. Todo empezó porque yo estudiaba en la Facultad de Ciencias Económicas y me inscribí en un plan que se iniciaba, algo para los jóvenes, y si tenías conocimientos de computación y estudiabas te destinaban a las escuelas. Por suerte yo los tenía gracias a mi mamá que había hecho mucho esfuerzo por pagar mis cursos. Ingresé así a la Escuela Del Centenario a nivel medio y con el pasar de los meses, se necesitaba personal para la biblioteca de nivel superior. Me presente y acá estoy por cumplir 19 años de antigüedad”, evoca.

En sus años en la UADER, Viviana se ha desempeñado en diferentes lugares: “Comencé en biblioteca, cuando algunas carreras pertenecían al CGE, y al poco tiempo pasaron a la UADER. Luego pasé en enero de 2004 a Mesa de Entradas de Rectorado. Después trabajé en la Secretaría Económico Financiera un tiempo, volví a Mesa de Entradas, luego en la Secretaría Administrativa, justo cuando nos tocó trabajar para las primeras elecciones (la normalización), lo cual fue una experiencia muy enriquecedora, no sólo para mí, sino para todos los que trabajamos en eso, porque a lo mejor en ese momento no nos dimos cuenta que éramos un engranaje para parte importante de la historia de la Universidad”. Desde hace unos años, trabaja -nuevamente- en la Secretaría Económico Financiera.

En todos estos años, Viviana ha ido conjugando lo laboral con otros aspectos de su vida: personal, familiar, estudio. “Por muchos años fue muy fácil porque en casa solo éramos dos, pero ya son casi tres años que somos tres y ahí todo cambió, ya no se pudieron extender las jornadas laborales y me retrasé un poco en la carrera, por suerte ya pude rendir todas las materias pendientes, me queda la tesis. Cuando llegó mi hijo, fue de un mes para otro, es decir no como la mayoría de las mamás que saben que en nueve meses su hijo llega y pueden ir viendo cómo se organizan con todo. En mi caso todo fue así de una”.

En ese sentido, si bien el primer tiempo generó nuevos modos de organización, “todo en la vida se acomoda”. “Las ganas y el amor todo lo pueden y hacen que uno se pueda ir reinventando. Por todo esto admiro a mi madre y a muchas compañeras que trabajan y estudian con niños, que deben atender sus hogares y muchos padres también, que ayudan y mucho, a que nosotras las mujeres podamos seguir nuestros sueños. Porque yo sin mi esposo no podría haber alcanzado nada”.

Viviana también cursa la Licenciatura en Administración y Gestión Universitaria (LAGU), carrera destinada al personal de la UADER. “La LAGU me ha aportado muchas herramientas y conocimientos, abrió mi mente. Yo estaba estudiando a distancia y no es lo mismo, porque estás un poco sola, y cuando se abrió la carrera, creo que me inscribí ultima. Lo hablé con mi esposo ya que cuando comenzás a estudiar de forma presencial, las rutinas cambian. Y así fue como comencé. Creo que todos deberíamos saber más del lugar donde estamos, y no lo digo desde una crítica, lo digo desde el punto vista de que es importante saber que nuestro trabajo vale y es necesario para que siga el engranaje, eso ayuda mucho a la autoestima de las personas”.

“Ser trabajadora de la Universidad me significa orgullo. Me duele mucho cuando critican y muchas veces sin saber, o cuando engloban a todos por uno o dos. La mayoría de los trabajadores o trabajadoras está hace muchos años acá. La mayoría pone lo mejor de sí todos los días, para que todo salga bien. Lo digo porque al estudiar en la LAGU, te relacionas con compañeros de las facultades y ahí ves también todo su trabajo y empeño. Es decir, se ponen la camiseta, como se suele decir, sin necesidad de andar diciéndolo”, concluye.